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El
Propósito
Francisco
Pachano
Estratega
de negocios
Para
la gran mayoría de los ejecutivos hay veces que el día
a día los consume de manera permanente, con esto me refiero
al dicho popular de “No poder levantar cabeza” (ya que
esta ejecutando tareas) y atiende las cosas urgentes con el ánimo
de completarlas de la mejor manera para lograr llegar al final de
la jornada con la esperanza de haber realizado algo productivo.
¿Pero
realmente lo han conseguido?
Creo
que muchas personas al final del día sienten que lo que hicieron
es apagar una serie de pequeños incendios o se enfrascaron
en tareas que no representan un logro en sí. Y lastimosamente
eso pasa en todo el mundo y todo el tiempo.
La
diferencia es ser efectivos y no solo eficientes, de tal manera
que durante el quehacer diario se pueda enfocar el mayor esfuerzo
en las cosas que realmente valen la pena. Eso se logra mediante
el enfoque en la visión del negocio o para ponerlo en otras
palabras el Propósito por el cual luchamos cada día.
Cuidado,
esto no se enseña en la escuela ni se lo aprende en la Universidad
de negocios, ya que nadie mas que uno mismo puede hacer la evaluación
adecuada de hacia donde quiere ir y como tiene que repercutir su
esfuerzo, y esto se da mediante un esfuerzo personal.
Este
artículo pretende solucionar el problema tratado en el primer
párrafo, es decir, buscar ser productivos de tal manera que
al final de la jornada validemos nuestro esfuerzo logrando algo
efectivo.
Por
lo tanto, para poder medir el alcance de nuestros esfuerzos debemos
medirlo contra el objetivo por el cual estamos aquí en primer
término.
Ahora,
la forma más simple, práctica y rápida de encontrar
el Propósito sobre el cual tenemos que trabajar es ESCRIBIENDOLO.
¿Parece
demasiado simple? Pues la misión para muchos ejecutivos puede
esconderse de tal forma que puede ser complicado de expresar en
una sola frase: el porque estamos en el negocio o lo que se espera
de nuestro puesto. Incluso, puede ser complicado de interpretar
nuestro enfoque diario frente a una idea que no esta bien definida.
Hay
que recordar que la Misión o Propósito tiene que ser
el faro que nos oriente y no el ancla que nos mantenga atados, por
lo tanto tiene que estar al alcance y no colgada en la pared, hay
que hacerla y mantenerla dentro de nuestro horizonte de acción,
para que pueda servirnos de guia.
Pero
no hay que preocuparse si la misión no salta a la vista desde
el inicio, la idea generada puede servir para que esta pueda influir
en la busqueda de ese objetivo y se la pueda pulir con la concientización
de la necesidad de un enfoque.
Lograr
el cambio a nivel de empresa es díficil por que implica el
agrupar a todos bajo el paraguas de una visión, que tiene
que ser entendida y buscada por toda la organización.
Pero
para un ejecutivo si la identificación del Proposito se realiza
de manera individual y con el refuerzo constante del mismo, este
tipo de claridad o enfoque tiene la posibilidad de convertirse en
efecto multiplicador dentro de la empresa por que empuja dentro
de la misma a la estructuración de logros.
Por
tanto, si el día a día parece absorverlo todo, el
recurir a un propósito final permitirá evaluar si
se esta avanzando en la dirección correcta.
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